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Escrito por: Oscar Miguel Martínez Osorio.
Egresado ingeniería informática.
Técnico y Tecnólogo en sistemas.


Antes de mediados del siglo XV, para los escasos alfabetas no pertenecientes a la nobleza que existían en Europa, tener en casa una copia de un libro como la odisea de homero; era más que un lujo, mientras que para el resto de la población simplemente era una utopía. En 1450, el alemán Johannes Guttemberg ideo una máquina y unos procesos que permitían elaborar páginas de libros sin la intervención directa de una persona, es decir, ya no era necesaria la presencia de un escriba, dicho invento se conoce hoy como imprenta; este sería el nacimiento de las artes gráficas; aunque antes ya se habían realizado intentos para mecanizar la escritura, solo la creación del germano dio los resultados esperados. Gracias a la aparición de esta invención tecnológica, se dio un importante paso para el inicio de la alfabetización del pueblo europeo, la aparición de medios escritos de comunicación, que permitieron cambios políticos, sociales, económicos y religiosos en el viejo continente. A lo largo de los siguientes siglos, surgieron nuevas máquinas y sistemas que condujeron a la evolución de la industria, el transporte, el comercio, la medicina; llegar al espacio; mientras que otros permitieron mejorar la calidad de vida de gran parte de las personas a nivel mundial.

La humanidad del siglo XXI, depende más que nunca de ese universo de productos y servicios que ofrece y existen gracias a la tecnología; unas pocas horas sin suministro eléctrico, pueden significar grandes pérdidas económicas para la industria y el comercio de una región. Con la aparición de la pandemia de covid 19, su relevancia se hizo aún más evidente; sin ella no habría sido posible, en tan poco tiempo la elaboración y producción de vacunas. Las empresas vieron en el teletrabajo una opción para continuar con sus labores minimizando el riesgo de contagio de sus empleados, las instituciones educativas gracias a los ambientes virtuales permitieron que sus educandos continuaran con sus estudios, los líderes religiosos pudieron permanecer con su misión de guiar a sus feligreses a través de videoconferencias, las plataformas de domicilios de comidas permitieron que muchas personas solicitaran platos de su preferencia, el streaming ofreció a muchos individuos y familia una fuente de entretenimiento en medio del aislamiento. Muchas organizaciones, empresas y negocios han logrado crecer y evolucionar de la mano de la tecnología; a pesar de esto y aunque sueñe para algunos extraño, aún existen directivos, que no ven en ésta, un aliado, sino, un sinnúmero de costos y reformas, muchos de ellos basan sus posiciones en conceptos errados, comentarios de malas experiencias de otras empresas o por desconocimiento.

Si bien la tecnología ha significado para la civilización humana un vasto número de beneficios; infortunadamente, existen personas y organizaciones que la utilizan para la realización de delitos que cada día representan pérdidas económicas e incluso de vidas humanas. Con la aparición de los teléfonos inteligentes y tabletas, la masificación de redes sociales e internet ha sido exponencial, convirtiendo a esta última en un mundo paralelo al real, en donde el uso equivoco de estas permite conductas como el bullying frecuente en la población de adolescentes; estudios de especialistas han demostrado que el uso excesivo de estos elementos acarrea a futuro problemas de salud física y mental para quienes los utilizan. La demanda de materia prima para la elaboración de componentes electrónicos de smartphones, tablets y otros dispositivos de consumo masivo, así como su desecho, están generando diversos tipos de daños al frágil medio ambiente con el que cuenta el planeta tierra en la actualidad.

La tecnología aún tiene muchos beneficios más que vienen en camino, pero también llegaran inconvenientes si no se toman desde ahora las medidas necesarias; se requiere que los Estados, dejando a un lado diferencias políticas e ideológicas legislen articuladamente, para regular campos como la robótica y la inteligencia artificial que desde ya representan desafíos éticos, sociales, económicos, culturales; además de propender en convertir a la tecnología en un aliado para la protección y restauración del medio ambiente y no como un depredador del mismo. Se hace necesario que las instituciones educativas sean partícipes en la formación de personas conscientes de sus deberes como ciudadanos digitales del mundo, que apenas inicia su cuarta revolución industrial.