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Escrito por: Saida Roció Merchán Melo
Abogada UNICIENCISTA.
Religiosa.
Teóloga.


…Estoy cansada de esconderme…
…Sólo quieren que les dé información, pruebas…
…Si tuviera otra oportunidad…
…Interpretamos leyes, códigos, decretos, acuerdos, normas con la sabiduría de los maestros;
…Clavamos el diploma del doctorado o la maestría en el salón de los premios que se otorgan a los excelentes;
…Deletreamos historias clandestinas con rostros visibles, con ecos silenciados, con miradas perdidas, con corazones destrozados;
…Coloreamos cuentos reales con proyectos de vida ocultos a la psicología experimental;
…Nos hacemos llamar expertos, doctores, conocedores de la realidad con la lupa puesta desde la azotea;
…Escribimos letras compuestas por el dolor ajeno, combinadas por el secreto de los sobrevivientes, comparadas por hechos similares y complejos;

En fin…
Hablar de la piedra… que no ha tocado nuestro talón, cuando los pies descalzos de muchos siguen sangrando por la injusticia;
Hablar de la piedra… que no ha roto el cristal de nuestras entrañas, cuando la voz de auxilio de alguna espera rozar el tímpano de la solidaridad;
Hablar de la piedra… que no ha sellado nuestros sueños, cuando la fantasía de pocos es encontrar una mano a tiempo;
Hablar de la piedra… que no ha sellado nuestras oportunidades, cuando las huellas de esos extraños desaparecen con el tiempo,
Hablar… es más, componemos poemas, narramos historias, elaboramos conferencias, organizamos proyectos y por todo… recibimos aplausos, premios, trofeos, galardones y hasta votos… todo, gracias a esos que hace tiempo eran desconocidos, ignorados, olvidados, y hoy le llamamos:
“VÍCTIMAS”.

Seres humanos…
que siguen recibiendo el golpe de la oferta como mercancía de uso y ganancia,
que siguen echando a suerte su presente como un futuro incierto,
que siguen sosteniendo la economía de un bolsillo ajeno y una chequera social,
que siguen adornando cada esquina para satisfacer el mercado sexual,
que gracias a su situación nos siguen incrementando los impuestos de la salud, de la educación, del turismo,

Seres humanos…
que son transportados como producto esencial de ferias, torneos, partidos, olimpiadas, campeonatos, mundiales;
que son utilizados como estimulante para aumentar las ventas de productos psicoactivos aceptados socialmente (licor, cigarrillo),
que son marcados en edad, talla, sexo, color, habilidades para despertar y mantener la clientela,
que son enmudecidos por el dolor, cegados por la amenaza, enterrados por el abandono social,

Seres humanos…
que se convierten en noticia, porque su historia alimenta el rating de los espectadores,
que promueven propuestas, porque su “cuento real” permite dividir presupuestos a corto, mediano o largo plazo,
que eleva emociones como la fogata, porque mientras se divulgue su dolor como cortometraje: nacen leyes para justificar la estadía de un congresista,
llegan aportes internacionales como fondo altruista de los países que aún no reconocen su participación en la pobreza de los bajos mundos,
se mantienen salarios que permiten visibilizar a nuestro país como pionero y modelo en la reducción del desempleo,
surgen investigaciones que son la motivación de Universidades que se vuelven sensibles a las problemáticas sólo si existe un presupuesto que lo justifique,

Seres humanos…
que hoy viven la trama de seguir siendo ignorados:
porque su rescate fue un tiquete aéreo y una firma de todos los servicios suministrados, porque su proyecto de vida se lineaba por 1, 3, 6 o 12 meses,
porque su capacitación es la oferta que el Estado ofrezca no lo que sueña realizar, porque su ayuda cesa en el momento en que llega a casa o lugar de destino,
porque su salud depende del sistema “sisben” y estar en fila para ser atendido,
porque su acompañamiento culmina cuando el proyecto termine, o más bien, se convierten en un proyecto,

Seres humanos…
que se les lanza a ser autosostenibles desde la soledad,
que aprenden a protegerse desde el abandono del Estado mismo,
que si vuelven a repetir como víctimas o sobrevivientes sepan que sólo se les atiende en el horario de oficina 8 a 12 y de 2 a 6, de lunes a viernes excepto Festivos…
que mantiene un contrato de “Prohibido llamar a celulares de funcionarios” porque arriesgan la vida de quienes tienen por tarea atender dichos casos,

Seres humanos…
que se acostumbraron a vivir en la clandestinidad porque han desayunado con el miedo y han descansado con la zozobra en su corazón,
que huyendo de las redes de tratantes siguen corriendo, porque aquellos que hacen parte de la red de apoyo esperan simplemente las pruebas que puedan aportar, pero viven en la ausencia de una justicia cierta, efectiva, protectora y transparente,

Seres humanos…
que dibujan paisajes en libros saturados de conocimientos,
que colorean historias en códigos que legislan lo permitido y lo prohibido,
que desnudan corazones metalizados por el poder y la ausencia de la ternura,
que descosen secretos tapizados por la confidencialidad y la lágrima derramada a escondidas,

Seres humanos…
VÍCTIMAS DE LOS TRATANTES que compran y venden sus sueños, sus ideales, su vida, y continúan siendo VÍCTIMAS DE UN ESTADO que en nombre de ellos o ellas Funcionarios y/o Servidores Públicos, Organizaciones, Comunidad invitada, asisten a banquetes de sensibilización, duermen en hoteles cinco estrellas y son galardonados por pensamientos altruistas lejos del roce de su realidad, y a pesar de todo, son la razón de nuestros proyectos y futura pensión.