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Escrito por: esús Yesid Cáceres Méndez.
ontador Público de UNICIENCIA.
Gestión Empresarial UIS.
Especialista en Finanzas UNAB.
MBA Dirección de Empresas UNIR.


En la actualidad se viven tiempos difíciles a nivel global y de mucha incertidumbre en la humanidad, estamos en una sociedad la cual exige a cualquier problemática que se presente dar una solución inmediatamente, este ritmo de vida acelerado genera a veces cambios drásticos en nuestro interior alterando así el estado anímico y mental de forma negativa o positiva, los cuales de no ser manejados de modo correcto repercuten en la salud física y psicológica de las personas.

Además si se tiene en cuenta los nuevos estilos de vida modernos donde promueve vivir al máximo el hoy como si no existiera un mañana, sin tener ningún tipo de moderación o simplemente sin hacer ninguna pausa en la vida para procesar de forma consciente el presente porque el decir ahora es aquí estamos de paso y pronto partiremos, entonces es ahí donde nos dejamos llevar por ciertas corrientes ideológicas modernas de manera inconsciente que suscitan vivir al son que se mueve el mundo actual, donde el viaje de la existencia se hace sin disfrutar o gozar los paisajes del momento; ignorando por completo la realidad que no todo será color de rosa con paz y tranquilidad como quisiéramos y que a pesar de las desgracias también se puede florecer y aprender de las dificultades.

El tiempo puede ser muy apremiante, pero eso no justifica estar distraídos con los problemas del pasado y lleno de preocupaciones con el futuro, esto a veces son afanes innecesarios donde ocupamos nuestros pensamientos todo el día volviéndose una rutina cotidiana e impide disfrutar del presente. El mindfulness permite estar centrados en el aquí y ahora esta práctica de meditación no pretende dar una solución mágica a nuestras problemáticas existenciales; más bien a través de ciertos ejercicios lograr la Plena Consciencia o Atención Plena donde procura adaptarnos a cualquier circunstancia, lugar y tiempo sin dejarnos llevar por las emociones, cuestionamientos, olvidos, desconectarse de la realidad, prejuicios y entender que a pesar de todo se puede tener paz en medio de las adversidades.

En la práctica del mindfulness es procurar tener un estado mental de tranquilidad, de controlar las sensaciones, paz interior o plenitud para afrontar las tormentas o desiertos del momento donde se presta atención a lo que acontece interiormente, con esto se pretende desconectar sin desconocer el problema con el fin de evitar en lo posible ciertos estados anímicamente negativos que afecta nuestra salud integral como cuerpo, alma y mente. Algunos de estos elementos más perjudiciales pueden ser: la angustia, preocupaciones, pánico, ansiedad, depresión e impedir en lo posible uno de los peores males de este siglo como es el estrés entre otros, siendo estos factores especialmente el último uno de los más dañinos a la salud mental, corporal y estado de ánimo de los seres humanos e impiden afrontar con la mejor disposición los diferentes contextos de la vida y tal vez imposibilitan tener la actitud ejemplar de Pablo1 hacia las cosas de la vida como lo escribió en la epístola a los filipenses “…Sé bien lo que es vivir en la pobreza, y también lo que es tener de todo. He aprendido a vivir en toda clase de circunstancias, ya sea que tenga mucho para comer, o que pase hambre; ya sea que tenga de todo o que no tenga nada…”

En definitiva, el mindfulness es una buena práctica para afrontar estos tiempos de incertidumbre e incluso también para disfrutar de manera consciente el presente cuando no se tiene ninguna dificultad, además, se puede unir con otras prácticas como es la: meditación, el yoga y la oración entre otras. Siendo a mi parecer la oración el mejor complemento porque permite tener conjuntamente una conexión espiritual más profunda con el Todopoderoso, igualmente nos da esa paz que pasa todo entendimiento, permitiendo de este modo entender cuál es el propósito y sentido de nuestra existencia aquí en la tierra a pesar de las desgracias que se viven asimismo logramos obtener un mayor desarrollo personal.


1Filipenses 4:12 (TLA). Pablo de Tarso conocido también como Saulo de Tarso, llamado “El Apóstol de los gentiles” o “El Apóstol de las naciones”. Es considerado uno de los discípulos más importantes de JESÚS, pese a que nunca llegó a conocerlo personalmente.