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Escrito por: Alejandro Londoño Cárdenas.
Ingeniero de sistemas con MBA, énfasis en alta dirección.
Cursando estudios de Doctorado en Business Administración.
Representante de SAVIESA S.A.S - Consultoría Empresarial de Alto Nivel.


El mindfulness es un proceso de observación, un estado o toma de conciencia de que estas aquí y en el ahora, y no en otros lugares a los que usualmente te llevan tus pensamientos.

Por ejemplo, es posible que hayas comenzado a leer este artículo y ya tu mente te haya llevado a pensar: no se me puede olvidar comprar huevos en el supermercado, o tengo que preparar la cena, o no he terminado de hacer las proyecciones financieras; y de pronto, de nuevo eres consciente que llevas uno o dos párrafos y no captaste nada de lo que leíste, y sabes que debes comenzar de nuevo, sacudes la cabeza, porque sientes que perdiste esos segundos de tiempo, y esta vez te dices a ti mismo ¡pondré más atención!

Si estás en momentos de alta ansiedad, te aseguro que, podrás leer dos o tres veces, incluso más, pero no captas nada, porque tu mente desobediente te saca de lo que “intentas hacer con atención” y te lleva a aquello que te preocupa y te genera ansiedad.

¿Qué es la ansiedad? Si observas detenidamente siempre serán maquinaciones en nuestra cabeza, pensamientos del pasado o del futuro ¡No algo real! La filosofía oriental, enseña que el pasado ya no existe y que el futuro es apenas una ilusión. Entonces, ¿cómo podemos dejarnos atrapar, generándonos malestar por algo que no nos está sucediendo, y por ende, es irreal? De esto es que deberíamos ser conscientes.

Lo mismo nos pasa en clase o al lado de nuestra pareja o de alguno de nuestros hijos, sentimos por allá en el fondo que alguien nos habla, en las penumbras, pero nosotros estamos en otro lado, realmente no estamos prestando atención, estamos idos, porque múltiples pensamientos nos alejan del momento presente y nos llevan a “dimensiones desconocidas”.

Si observas, vivimos la vida como en pequeños saltos de inconciencia, estamos en el cuarto y aparecemos en la sala o en la cocina, nos subimos al carro y de pronto notamos que hemos llegado a nuestro destino final (anduvimos en piloto automático).

Pues bien, el mindfulness es lo contrario a estar en piloto automático, es intentar estar consciente, de que estas leyendo, de que estas conduciendo, de que estas escuchando a alguien, o de que estás haciendo X o Y tarea. Es como obligar a tu mente a que este en el aquí y en el ahora, y no dejarla escapar a otros lugares.

Los seres humanos, los únicos seres sobre la tierra, con filosofías como el budismo o el taoísmo, se cree, desde hace más de 2.500 a 3.000 años, comienzan a hablar y desarrollar ese estado de conciencia (también conocido como estado de iluminación); y solo en el mundo contemporáneo, de los últimos 30 o 40 años, hemos podido confirmar científicamente que, siendo conscientes podemos contrarrestar el estrés, fuente generadora de múltiples enfermedades.

Se ha comprobado que aquellas personas con mayor estado de conciencia – mindfulness -, son seres más saludables, más plenos, menos vulnerables o susceptibles a los aconteceres diarios; aquellas personas demuestran estados de mayor armonía, de mayor madurez emocional; las cosas convencionales no las afectan tanto como a los demás, es como si hubieran encontrado la llave de la felicidad.

El mindfulness no significa permanecer en un estado de trance o meditación continua; tampoco que tengas que controlar los 60.000 pensamientos que se calcula tiene una persona diariamente ¡eso sería agobiante! Significa que, vayas tomando pequeños estados de presencia durante el día, inicialmente entre 10 a 30 minutos, haciendo distintas actividades, buscando contrarrestar especialmente los pensamientos negativos.

El estado de presencia se puede aplicar al barrer o lavar los platos o al hacer cualquier otra actividad sencilla. Te despiertas y comienzas a ser consciente cuando te estás levantando, cuando te estás bañando o lo que estás comiendo; intentas hacer una cosa a la vez y la observas, centras tu atención en ello.

Por ejemplo puedes decirte: ¡unmm que rico! voy a tener un momento para mí y para tender mi cama, y comienzas a hacer ese oficio que puede parecer aburrido, buscas disfrutarlo como si estuvieras ejecutando un ritual que te agrada, con la atención necesaria, no a la carrera, para que la cama quede bien hecha, las sábanas estiradas y ajustadas, el cubre lecho alineado y planchado, las almohadas puestas en su sitio; y cuando terminas, observas y sientes la satisfacción de lo bien que te ha quedado aquel simple oficio.

Existe la falsa creencia que las personas más efectivas son aquellas que pueden hacer múltiples cosas al tiempo, cuando es contrario, carece de verdad; cuando no te focalizas en una cosa es muy posible que nada te quede bien, y peor aún, que te llenes de ansiedad y que con el pasar del tiempo termines extenuado.

Ahora, sería agotador intentar controlar cada pensamiento que aparezca en nuestra mente, pero existe un truco más fácil que enseñan los maestros de antaño: intenta monitorear tu estado anímico (el cómo nos sentimos).

Si te estás sintiendo bien es producto de pensamientos positivos, disfrútalos, pero si te sientes mal es momento de entrar en acción, de que seas consciente que estás siendo atacado por algo negativo; al identificarlo es como si comenzaras a hablar con tu pensamiento y le dijeras: ¡no eres real, eres un producto de mi imaginación! y para desintegrarlo, para salir de su hechizo, aplicaras el conjuro de obligarte a volver al presente, y comenzarás a tomar consciencia de tu respiración, inhalas y exhalas, observas tu cuerpo, miras y detallas todas las cosas que tienes a tu alrededor… y por arte de magia, después de un momento, la sensación de malestar desaparece.

Nota: Hace unos años perdí a uno de mis mejores amigos de la niñez, murió por cáncer después de batallar por varios años. En sus últimos días, sabiendo de su eminente partida, le pregunté: ¿qué enseñanza me daría de la vida mirando en retrospectiva? ¿qué cosas haría diferente si tuviera otra oportunidad?

Me contestó de forma contundente: No me preocuparía tanto, de tantos asuntos tan banales o superficiales, como el dinero o lo que va a pasar mañana; ahora que sé que en cualquier momento voy a morir, y que no me queda mucho tiempo, si voy de un lado a otro, intento poner atención durante el camino, a los árboles, al cielo, a las personas, disfruto del aire, del aroma de la naturaleza, siento el sol en mis mejillas, soy más consciente e intento grabarlo todo como para no olvidarlo, como por ejemplo la perfección de una flor o la majestuosidad de un insecto; curiosamente ahora disfruto de las cosas más insignificantes que ya no me parecen insignificantes.

¿Qué deberíamos aprender de aplicar el Mindfulness?

Ellen Langer, estudiosa por más de 40 años del mindfulness, manifiesta que cuando dejamos de funcionar en piloto automático y prestamos atención a lo que ocurre a nuestro alrededor, además de mejorar nuestra salud, potencializamos nuestra creatividad y nuestro rendimiento.

Langer dice que: “el proceso de observar de forma activa te hace más sensible al entorno, obtienes mejores perspectivas. Es un proceso que genera energía al mismo tiempo que la ahorra. Lo que genera el estrés son los juicios negativos que a menudo emitimos de forma automática y la preocupación ante la perspectiva que nos vamos a encontrar con problemas que no seremos capaces de resolver”.

También indica que: “el mindfulness te ayuda a darte cuenta que no hay resultados positivos o negativos, sino la opción A, B o C, y muchas otras, cada una con retos y oportunidades”.

Daniel Goleman, uno de los autores más destacados y conocido por sus investigaciones sobre la inteligencia emocional, menciona que es muy importante aprender sobre la atención porque la mente siempre se distrae; incluso dice que debería enseñarse en los colegios. Indica que el entrenamiento de la atención ayuda a fortalecer los circuitos neuronales, y cada intento de concentración es como una repetición en el gimnasio para fortalecer el cerebro.

Dice Goleman que el control cognitivo pronostica mejores resultados, es decir, el éxito, porque el ser humano puede auto gestionarse de mejor forma. Manifiesta que la inteligencia emocional se centra en aprender cómo te manejas a ti mismo y tus relaciones; y habla que ese aprendizaje, que no es académico, comienza por la habilidad personal de “tomar consciencia”, por identificar lo que sientes y porque lo sientes, y cómo contrarrestar esas emociones perturbadoras para que no te destrocen la vida.

El Dr. Jon Kabat-Zinn hace 40 años comenzó a aplicar técnicas de mindfulness en grupos heterogéneos de pacientes con enfermedades crónicas, que ya los tratamientos tradicionales no les funcionaban; comenzó a enseñarles a poner atención en ellas mismas, y logró beneficios sorprendentes de recuperación con esas técnicas contemplativas, utilizadas por la meditación, y demostró científicamente la relación que existe entre mente y cuerpo.

Los médicos amigos del mindfulness dicen que cuando las personas se prestan atención así misma se cuidan más, y eso reduce su estrés y mejora su bienestar, incluso mejora las relaciones personales y con sus equipos de trabajo porque se logra mayor empatía. Múltiples estudios publicados han demostrado reducciones significativas en la ansiedad, la depresión y la hostilidad; y también encontraron que tales mejoras fueron producto de la reducción de la “rumiación” (que significa quedarse enganchado en pensamientos de tipo tóxico).

Finalmente, y ratificado por el budismo zen, los monjes han utilizado la meditación para ser conscientes de sus emociones y sus deseos. Ellos enseñan que no se trata de dejar la mente en blanco sino en observar los pensamientos y emociones conforme van apareciendo sin dejarse llevar por ellos. Es un entrenamiento de la mente para no ser alcanzada por las emociones negativas como la ira, la envidia o el resentimiento.

“Por hermosos que sean, no pueden conservarse los momentos del pasado, por deseables que sean, no pueden atraparse los momentos del futuro. Pero la mente se desespera por fijar el río en un lugar. Poseída por las ideas del pasado, preocupada por las imágenes del futuro, pasa por alto la simple verdad del momento. Quién pueda disolver su mente, descubrirá de repente el Tao a sus pies, y tendrá la claridad a mano”. Hua Hu Ching de Lao Tse