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Escrito por: Jesús Yesid Cáceres Méndez.
Contador Público de Uniciencia.
Gestión Empresarial UIS.
Especialista en Finanzas UNAB.
MBA Dirección de Empresas UNIR.


Desde que el creador todopoderoso hizo al hombre y mujer a su imagen y semejanza, en ese mismo instante le fue trasladado también al ser humano la potestad de imaginar, crear, soñar y realizar cualquier cosa sobre la faz de la tierra, igualmente del dominio y la administración de este para nuestro beneficio; Y es que el pensamiento humano no tiene límite alguno porque constantemente estamos imaginando y creando nuevas ideas en la mente por medio de los pensamientos aún en los momentos menos esperados como de descanso o sueño nocturno; por consiguiente podemos decir que es un don innato de naturaleza humana, aunque muchas personas digan que carecen por completo del don de la creatividad o imaginación están negando su propio pensar y esas representaciones gráficas que pasan por el intelecto las cuales nos hacen delirar a veces despierto.

Impulsar siempre el uso de estos dones o talentos “creatividad e innovación” hace maximizar la productividad propia, lo que proporciona un valor agregado y diferenciador como marca personal, siendo el primer talento la capacidad o facilidad para inventar y crear nuevas cosas e ideas por cualquier individuo. Asimismo, está muy ligada a la acción de innovar, proceso para introducir novedades y las cuales están reflejadas en la transformación de modificar elementos ya existentes con el fin de mejorarlos. Entonces hacer funcionar la creatividad es tener de nuevo esa mentalidad de niños y niñas, no limitar los pensamientos y dejarlos fluir de modo que aumente cada vez más rápido a un ritmo exponencial a tal punto que se hable es de innovación disruptiva porque a medida que se trabaja y desarrolla la creatividad e innovación como un músculo más del cuerpo, este a su vez será cada día más fuerte y entonces se vuelve habitual utilizarlo de forma natural en nuestro diario vivir.

Otro escenario ideal para estimular la creatividad e innovación exponencial son los tiempos de crisis, que es precisamente una época idónea para poner a prueba el ingenio humano para afrontar de forma inteligente las pruebas, actualmente se vive una etapa de transformación atípica perfecta para el renacimiento de estos dones debido al virus del COVID-19. Además, son muchas las personas que han tenido que recurrir a su imaginación como único medio para poder sobrevivir a las dificultades generadas por la pandemia, las micro y pequeñas empresas también han tenido que ingeniárselas para sostenerse y no ir a la quiebra. En los comercios fue necesario innovar la forma de comercializar sus productos o servicios donde exigió a varios utilizar el ecommerce y marketing digital con la finalidad de sobrellevar la recesión económica, en las compañías fue necesario modificar la forma de operar o tele operar desde casa para cumplir con la cuarentena obligatoria, igualmente los métodos de enseñanza o aprendizaje cambió en las instituciones educativas, entre otras adaptaciones que fueron necesarias aplicar para poder funcionar normalmente.

Somos al mismo tiempo los únicos seres vivos responsables de crear o destruir el entorno donde moramos. Sorprende que la mente humana es uno de los activos intangibles más valiosos del universo y tal vez menos valorado o subestimado por las personas, y saber que es toda una fábrica imparable de producir continuamente ideas, es el motor encargado de hacer funcionar la imaginación y creatividad donde cada individuo idealiza sus proyectos de vida, sueños, genera objetos nuevos, opiniones, fantasías, entre otros, no utilizarla es un gran desperdicio porque de esta emana la sabiduría. Además, sino es ejercitada no puede desarrollarse la innovación perdemos por ende la originalidad, esa capacidad de innovar de traer el cambio continuo que requerimos para romper con la monotonía y no caer en ese estancamiento evolutivo porque la verdadera intención de la innovación exponencial es lograr progresar más rápido y encontrar soluciones a las problemáticas de la humanidad, proporcionando así un propósito o sentido a la existencia los cuales son clave para la plenitud o gozo de la vida.