Calificación del usuario: 5  / 5

Estrellas activasEstrellas activasEstrellas activasEstrellas activasEstrellas activas
 


Escrito por: Carlos Román Pérez.
Abogado Uniciencia.
Administrador de Empresas UCC.
Gerente de Inmobiliaria Román & Cía. Ltda.
Miembro de la Junta Directiva de la Lonja de Propiedad Raíz de Santander


La pandemia aceleró la necesidad de introducir y aplicar el poder de la tecnología para crear un mundo ajustado a las necesidades del momento, fomentando con ello la creatividad y la innovación exponencial a nivel personal y empresarial, para hacer frente a los grandes desafíos del mundo moderno en tiempos de pandemia y post pandemia, con una mentalidad que propenda por el aprendizaje automático de las nuevas tecnologías y el uso de sus herramientas para incorporarlas a la nueva realidad.

Esta pandemia produjo un impacto tecnológico que nos ha llevado a traer al presente, situaciones que seguramente habríamos tenido que afrontar en el futuro que nos hemos visto obligados a vivir aceleradamente. Las empresas se han visto abocadas a implementar todas las herramientas tecnológicas posibles para atender esta contingencia y aquellas que aún no lo han hecho, les espera un futuro incierto o deberán incluso afrontar su desaparición, demostrando que es una obligación innovar o desaparecer.

En Colombia la implementación de las nuevas tecnologías para enfrentar los retos del presente trae consigo un aspecto negativo como lo es el posible incremento de la desigualdad social, y económica de las comunidades dependiendo de la facilidad o dificultad con la que aquellos sectores deprimidos de la sociedad puedan acceder a dicha tecnología. Para evitar esto es necesario que los gobiernos desarrollen políticas públicas que permitan destinar recursos económicos para llevar un completo desarrollo tecnológico sobre todo a las comunidades menos favorecidas, primero aumentando la conectividad y segundo, a través de programas de capacitación y alfabetización digital, buscando disminuir esa brecha de desigualdad social.

Es necesario prepararnos para los cambios que ya se están dando y que se seguirán dando. Las nuevas generaciones deberán adaptarse a las nuevas realidades que el desarrollo tecnológico traerá consigo. Los desafíos que ha traído la pandemia al mundo han sido inmensos, la necesidad de idear, crear e impulsar mecanismos que sirvan de apoyo para resistir sus embates, así como la urgente restructuración y reinvención para enfrentar esos desafíos, es una prioridad para todos.

El manejo de plataformas y herramientas tecnológicas es vital en estos momentos de cambio acelerado al que nos ha llevado esta pandemia; el mundo no estaba preparado para enfrentar la crisis social y económica en la que se encuentran sumidos la gran mayoría de países, producto de los efectos generados por la pandemia. Las empresas en su gran mayoría, también se han visto afectadas de una u otra forma en sus desarrollos productivos y de generación de ingresos; han tenido que revaluar sus metas y objetivos buscando acomodarse a las nuevas realidades del mercado mundial, de la desaceleración de la demanda y de las dificultades de aprovisionamiento de materias primas.

Hemos visto como las nuevas tecnologías y su entorno digital han propiciado la creación de nuevos modelos de negocios que seguirán surgiendo a medida que continúan los avances tecnológicos con los que se busca dar respuesta a las nuevas necesidades y nuevos hábitos de consumo de la sociedad, surgidos a raíz de esta pandemia que ha provocado el auge acelerado del comercio digital a través de servicios digitales y plataformas de comercio electrónico.

Todos estos cambios en la sociedad requieren también el claro desarrollo, actualización y reformas en la legislación que permitan una regulación jurídica suficiente y eficiente para enfrentar e impulsar estos nuevos modelos de negocios digitales, que hace tan solo poco tiempo no alcanzábamos siquiera a vislumbrar.