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Escrito por: Fernando Aurelio Guerrero.
Doctorando Universidad Externado de Colombia.
Mag. Litigio Internacional DH y DIH.
Esp. Derecho Constitucional y Derecho Administrativo.
Docente e Investigador Uniciencista Posgrados Bucaramanga.


Frente al contexto de la pandemia COVID al parecer se deja ver la aplicación de una teoría, metodología e ideología que sustenta la praxis nudges. Nudge es aquella herramienta de los codazos o los empujones para guiar a un colectivo o individuo hacia lo correcto, a veces bajo engaños. Sin pretender hacer un juicio de adecuación a la realidad y contexto actual, hay una realidad en la que se percibe un engaño de trasfondo, codazos que nos hacen mirar hacia lo que ha estado mal y a pedir gestión pública con innovación. El alcance nudge es impredecible y puede dirigirse a la totalidad del “rebaño”, además, se puede presumir que su alcance es de magnitud global. Si se supone la práctica Nudge-COVID, está muestra una eficacia y alcance de dimensión global exitosa si se pretendía dar un empujón al mundo.

Ante el empujón, los gobiernos optaron por lo menos por dos formas de atender las necesidades y urgencias de una sociedad en crisis y en riesgo. La primera es la tradicional mecánica newtoniana, la cual aplica el silencio o la transmisión de información parcial para lograr una mayor eficacia en sus orientaciones al “rebaño”. La segunda aplica la formula Exitus Acta Probat, la cual impone exigencias fuertes y aplica un test de resiliencia permanente para medir el grado de las medidas y ajustar sobre la marcha, esperando que al final los resultados justifiquen los hechos. Con todo, las decisiones empujadas pueden tener el respectivo análisis sobre sus efectos y resultados, al igual que en los codazos al orden social. Si se acepta la práctica, desde el derecho el análisis surgirá del material producido desde los juzgamientos a los Decretos-COVID los cuales evaluarán la Gestión Pública COVID y la racionalidad material de las justificaciones de cada acto.

Sin embargo, la valoración de la herramienta nudge y las respuestas a las preguntas sobre quiénes y cuando decidieron implementar los codazos para guiar al mundo hacia el camino correcto exigirán que salga a flote sin importar sus efectos y buenos resultados. Claro que muchos quisieran saber si el talento humano de la salud fue colocado frente a casos dilemáticos producto de un nudge deliberado. Sabemos que en ocasiones se debió elegir entre una niña y una mujer embarazada para dar paso a un tratamiento de UCI. Por tanto, si detrás de todo hay un codazo preelaborado, dichos casos dilemáticos serían producto de una posición producida. Los actores nudge tendrán que presentar el fin del empujón que pretendería guiar al mundo hacia lo correcto con lo cual pretenden justificar los hechos y sus efectos. Con todo, se producirían lo que LA Paul considera como "grandes decisiones", con las que las cosas ya no serán iguales.

Ahora, los efectos de las decisiones empujadas no podrán juzgarse recopilando datos para luego a proceder a evaluar la ponderación, racionalidad y necesidad de cada acto. Como nuestra cognición es limitada, la evaluación necesita acceder a cálculos intuitivos pero informados por lo menos respecto a aspectos éticos de preferencias y valores. También, como lo recomienda Moresso, se debe incluir al análisis la fragilidad de lo que sabemos, de nuestro orden social, universal, institucional y cívico. Como dice Ulrich Beck, hemos dado un paso a convivir con riesgos que se escaparán del control y protección institucional e industrial. La experiencia transformará a muchos individuos o sociedades grandes, las “grandes decisiones” darán paso a sociedades con mejores personas o que pasaran a ser “vampiros”, es decir, hemos sido empujados a trasportamos a una situación irreversible. Esto nos permite evaluar de manera consciente y sensible los efectos en que se encontrará cada parte del mundo.

Si el empujón lleva a la sociedad a escoger para su buen vivir el camino del “vampiro”, se puede haber allanada el camino de la evolución. Por ejemplo, pensemos en un sistema de salud que oferta cuerpos sintéticos bio-orgánicos codificados genéticamente con funcionalidad nano molecular de tejidos y órganos artificiales o regenerados desde células madre. Dichos cuerpos podrían disponer de cerebros implantados o conectados, los primeros funcionales a través de una matriz operativa de recuerdos e integración de conciencia y una interfaz de lenguaje escritural (OpenAI) y audible. Los segundos con cerebros regenerados con células madre conectados por cables a cuerpos sintéticos (Neuralink). Ese serían los efectos radicalmente distintos derivados de la decisión grande donde nada será igual y de difícil retorno. Aunque puede ser que un nuevo nudge dentro del contexto de otra pandemia u otra situación, pueda dar un nuevo empujón.

Otro camino es el de la trascendencia, el de buscar ser mejores personas para dejar una huella a los que sigue. Un punto de partida desde la visión del virtuosísimo es identificar casos reales y prácticos donde surgieron eventos ejemplarizantes. La insuficiencia cognitiva y la fragilidad intensa pueden ver desde ejemplos reales casos que nos hacen crecer. Por ejemplo, un acto virtuoso puede hacernos ver y generar preguntas sobre ¿Qué eventos con aglomeración de personas debemos promover? ¿Qué empresas podrían considerarse para ser seleccionadas o quienes deben salir de la crisis actual ayudados por el gobierno?, como lo propone Robert Pollin. Serían ejemplos de la sociedad que nos levantan, aquellos que nos hacen ver, oír y pensar con el corazón.

Puede decirse que la incertidumbre y fragilidad necesita amor y compasión para dejar de ser ciegos, pero además países como el nuestro, con contextos de corrupción masiva y generalizada, actividades ilícitas de reproche global, delincuencia más pobreza y desigualdad extrema, deben crear un nuevo escenario para la creación de un modelo de desarrollo que junte los sueños de cambio sobre lo justo y lo bueno. Lo cierto es que pagar la deuda externa, eliminar la corrupción y millonarios recursos a la salud, no eliminarían las causas verdaderas de la "pobreza" e inequidad. Esto no evitaría, por ejemplo, que se sigan formando médicos para ser parte de una masa dócil y con poca capacidad crítica. Seguirían formándose para insertarse al modelo de la cordera obediente, cuando aprendimos que la salud es mucho más que la ausencia de enfermedad.

Ante esto, como diría Nusbaum, es el tiempo para las lechuzas nocturnas, para los aportes de la filosofía, minuto a minuto, 24/7. Desde el virtuosismo pueden aparecer interés por aquellas preguntas tradicionales como ¿Qué vida llevar después del COVID? ¿Cómo ser justos frente a los demás? ¿Cómo puede ser una sociedad más equitativa en medio de una sociedad hiperconsciente? ¿Cuándo una decisión nos ayuda a hacer mejores personas? ¿Cómo dar significado a la vida para ser felices? Y es aquí donde la esperanza y el optimismo deben ayudar, para pensar que seguro alguien tomará el balón, así también lo espera Noam Chomsky optimista cuando se preguntó: "¿Somebody has to pick up the ball and run with it. Who can do it?", pero también cada uno puede empezar desde casa, ya!