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Escrito por: Sergio Alejandro Rueda Moreno.
Especialista en Hacienda Pública.
Especialista en Tributario.
Abogado Uniciencista, Contador Público, Periodista, Ex Docente UNICIENCIA.
Profesor de Posgrados. Publicado en: Página Web Ruedadifusión.com.


En la era tecnológica y de las comunicaciones, difícilmente puede haber acciones ocultas cuando innumerables fuentes otean el panorama mundial que a diario auscultan los progresos de las comunidades académicas y científicas con sus estudios, experimentos e invenciones en pos de un supuesto mejoramiento de la calidad de vida del ser humano aquí en la tierra y del dominio del cosmos.

Para los científicos de unos pocos países, las fronteras espaciales han comenzado a ser cada vez más alcanzables, si bien no en lo material, si en el conocimiento de los desconocidos e insondables procesos físicos, radioeléctricos y químicos que rigen el universo.

En el mundo son tres o cuatro naciones a lo sumo, quienes pueden y tienen cómo generar desde sus laboratorios una diversidad de agentes químicos que se han venido perfeccionando desde la primera guerra mundial y que, según registros de varias instituciones humanitarias, tienen la condición de ser armas biológicos potenciales para el exterminio de gran parte de la humanidad.

¿Por qué una pandemia?

Pero además ese dominio también se cierne como la espada de Damocles, sobre todas las sociedades del mundo, procurando a través de la geopolítica mantener un inmenso poder a través del cual, ninguna otra nación pueda superponerse a uno cualquiera de los métodos o sistemas de control en lo económico, jurídico y social que imperan por sobre todas las cosas.

Pero el mismo ser humano en general con su conducta depredadora de la naturaleza y algunos otros en varias regiones de la tierra, con sus exóticas costumbres de comer o cocinar vivos a seres inferiores del reino animal; la maldad, la exclusión social, las guerras internas, el sometimiento y la violencia desaforada de los pudientes contra la población civil empobrecida, pueden haber constituido no sólo ahora, sino varias veces durante la historia de la humanidad, la respuesta de la naturaleza y la madre tierra como ser vivo que es, para castigar a sus habitantes.

A partir de los acontecimientos de la Plaza de Tiananmén en ‎1989, se dieron posteriormente en la tierra, la caída del muro de Berlín y la Unión Soviética, la Primavera Árabe de 2010 a 2012; las inusitadas expresiones de inconformismo ciudadano en Francia, España; las multitudinarias protestas sociales en países como Argentina, Bolivia, Australia, Alemania Suiza y Reino Unido entre 2017 y 2019; a las que se unió una gran parte de la población Colombiana que se movilizó en varias ocasiones durante los años 2018 y 2019, por la miseria, la exclusión social y la enorme corrupción de las clases dirigentes y empresariales, que a manera de enfermedad ha corroído la administración pública de la mayoría de países del orbe, sin importar la ideología a la cual pertenezcan es decir, sean de derecha o de izquierda.

Para los ciudadanos en general, cualquiera de los dos sistemas constituye un fiasco para el devenir de la población perdiendo aquellos la credibilidad de que disfrutaron. Panorama ante el cual y el advenimiento de la guerra económica, la inestabilidad de los precios del comercio internacional entre las potencias imperantes, era necesario producir una hecatombe extraordinaria, que hiciera olvidar no sólo a los gobernados, sino también a los dueños de la economía esas adversidades de la población mundial. Y claro, con ello reducir la población sin generar una tercera confrontación, propiciándose así, un nuevo orden en todos los aspectos sobre la tierra.

Un número de variados estudios y vídeos publicados en la internet, dan cuenta de la posibilidad que el virus que aqueja a la humanidad corresponda a una variación del SARS y que este haya sido producido en laboratorio y por un accidente o por un designio criminoso se le dejara escapar, con las temibles consecuencias para la salud física y mental de los habitantes de la Tierra. Como hasta ahora viene ocurriendo, potentados, multimillonarios, clases alta, media y menos favorecidos con la riqueza, todos a una, estamos sucumbiendo ante la furia de este enemigo voraz, frío y silencioso.

Debe haber un Juicio de Responsabilidades

De tener esto algún asidero, será necesario efectuar juicios internacionales de responsabilidad contra las personas, instituciones, o entidades que pudieran estar involucradas en tan grande crimen en contra de la comunidad mundial y la economía de las naciones; que como consecuencia mediata, va a generar mucho dolor y más miseria en las familias del orbe, que venían expresando su desazón frente a quienes han dirigido los gobiernos de los distintos países y hoy han visto acalladas su voces, enclaustrados sus espíritus y sus cuerpos en una cuarentena obligatoria. En una palabra, han perdido la libertad de locomoción, el contacto social y familiar y con ello el derecho a ser felices como seres vivos.

La demanda que hoy anuncia el Presidente de Argentina y las afirmaciones de los videos que circulan en la red deber servir para que las poblaciones del mundo, afectadas con la pandemia, promuevan ante los organismos de justicia internacional, las acciones pertinentes.


Fuentes: El Autor, diarios y páginas web y opiniones ciudadanas.