Lo que olvidamos cuando exigimos el orden público en Colombia


Escrito por: Carlos Ernesto Rojas Parada.
Estudiante derecho UNICIENCIA.
Técnico mecánico industrial.


Siempre los ciudadanos y entidades gubernamentales exigen un orden público, para un equilibrio en el día a día social, por lo regular es el final de la cadena de lo más notorio, exigimos seguridad fuerza policial y “mano fuerte “para que la delincuencia termine, pero estamos olvidando que el orden público es “un paquete completo” que se debe cargar tanto por las entidades públicas, gobierno nacional, ciudadanía en general y la empresa.

El orden público es un intermedio, una delimitación no escrita, pero donde se restringe la libertad ciudadana como individuo, para no traspasar la dignidad e integridad del otro. La primera manifestación de esta idea fue aportada por La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en 1789 en su artículo decimo, “Nadie puede ser inquietado por sus opiniones, incluso las religiosas, siempre y cuando su manifestación no altere el orden público establecido por la ley”. Esta definición se ha modificado en el tiempo, pero podemos notar que la ley en su amplia definición es quien marca la pauta de lo permitido ¿y quién hace la ley en Colombia? y ¿quién elige a las personas que crean las leyes?, esto no es un tema nuevo, ni una pregunta que vaya a cambiar la sociedad colombiana, se debe hacer un análisis para gozar de libertad, tranquilidad social, tomar conciencia de lo que queremos como país, sociedad y sobre todo como individuos, soltar de un tajo la egomania adquirida por herencia, en especial aquellos que quieren tener las riendas de la sociedad.

El orden público esta creado para generar una tranquilidad; en cuanto a lo social, económico, legal, judicial, político, convivencia y más aún medioambiente, tecnología y sobre todo en lo ético y moral. Pero también para darle una importancia y un respeto a los grupos minoritarios como los raizales, negritudes, comunidad LGBTIQ+, personas en condición de calle, niños propensos a vulnerabilidad y líderes comunitarios que luchan por la sociedad no vista, esa sociedad excluida, igualmente, los proyectos especiales incluidos o que falten modificar que sean parte de la ley que regule a las personas que hayan cometido delitos y quieren resarcir su deuda social.

Esto tiene que ser parte del orden público, pero no de una forma impuesta, sino de una manera de ver, todos somos iguales, con las mismas posibilidades de emerger socialmente donde la fina línea de los grupos sociales se pueda difuminar.

Llega las elecciones territoriales, debemos decidir correctamente en las urnas para estar bien representados y no vernos suspendidos por las voluntades individuales de quienes elegimos y que este conforme al bien común de la sociedad. A veces desde lo menos podemos cambiar conciencias, esta nueva generación de colombianos sabemos, que somos más que un país, somos un solo sentir que quiere ver a los demás crecer y estar en armonía con todo lo que nos rodea, eso es orden público, una unión de muchos seres, en un espacio, desarrollándose de forma individual.


 

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